Anualmente (o con la periodicidad que se establezca), se avisa al cliente de la posibilidad de destruir un número determinado de archivos, de los cuales se entrega listado detallado; si el cliente está de acuerdo con la destrucción, firma el documento, se destruyen los archivos y se entrega al cliente un Certificado de Destrucción.
La destrucción de los archivos se realiza siempre en nuestras instalaciones, con personal y maquinaria propios. Una vez destruidos los archivos, el residuo es transportado a centros específicos para su reciclaje.